IDEAS PARA CAMBIAR EL MUNDO (XVIII)


IDEAS PARA CAMBIAR EL MUNDO 18_00000

Decimoséptima entrega de las Ideas, Propuestas y Reflexiones de los lectores para CAMBIAR EL MUNDO…



¿PUEDE CAMBIAR EL HOMBRE?

Al observar las condiciones prevalecientes en el mundo, vemos lo que ocurre: revueltas estudiantiles, prejuicios de clase, conflicto entre el negro y el blanco, las guerras, la confusión política y las
divisiones causadas por los nacionalismos y las religiones. También nos damos cuenta del conflicto, de la lucha, la ansiedad, la soledad, la desesperación, de la falta de amor, y del miedo. ¿Por qué aceptamos todo esto? ¿Por qué aceptamos el ambiente social y moral cuando sabemos muy bien que es totalmente inmoral? ¿Por qué vivimos de este modo, si sabemos todo eso, no emocional o sentimentalmente, sino mediante la observación del mundo y de nosotros mismos? ¿Por qué es que nuestro sistema educativo no produce verdaderos seres humanos, sino entidades mecánicas entrenadas para aceptar ciertos empleos y finalmente morir? La educación, la ciencia y la religión no han resuelto en absoluto nuestros problemas. ¿Por qué al ver toda esta confusión, en vez de adaptarnos a ella y aceptarla, no hacemos estallar todo el proceso en nosotros mismos? Creo que debemos hacernos esta pregunta, observando la confusión serenamente, firme la mirada, sin juzgar ni evaluar, y no intelectualmente ni con el fin de encontrar algún dios, alguna realización, o alguna peculiar felicidad que inevitablemente conduce a toda clase de escapes. Como personas adultas que somos, debemos preguntarnos por qué vivimos de esta manera: vivir, luchar y morir. Y cuando formulamos esa pregunta seriamente, con plena intención de comprenderla, entonces las filosofías, las teorías e ideas especulativas no tienen cabida en absoluto. Lo que importa no es lo que debería ser o lo que podría ser, ni qué principio deberíamos seguir, o qué ideales debemos sustentar o a cuál religión o gurú debemos volvernos. Es obvio que todas esas respuestas carecen por completo de sentido cuando ustedes se enfrentan a esta confusión, a la miseria y a los constantes conflictos en que vivimos. Hemos convertido la vida en un campo de batalla, con cada familia, cada grupo y cada nación en contra de la otra. Al ver esto, al verlo no como una idea, sino como algo que realmente observan y deben afrontar, ustedes se preguntarán qué es todo ello. ¿Por que seguimos así, sin vivir ni amar, sino llenos de miedo y de terror hasta que morimos?

¿Qué harán cuando se formulen esa pregunta? No pueden formularla aquellas personas que están cómodamente establecidas en ideales de familia, en una casa confortable, que tienen algún dinero y que son muy respetables y burguesas. Si esas personas hacen preguntas, las interpretan de acuerdo con sus exigencias personales de satisfacción. Pero como éste es un problema muy humano y común que toca la vida de todos nosotros, ricos y pobres, viejos y jóvenes, ¿por que entonces vivimos esta vida monótona, sin sentido, yendo a la oficina y trabajando en un laboratorio o una fábrica durante cuarenta años, engendrando unos cuantos hijos, educándolos en forma absurda, para luego morir? Creo que debemos hacernos esta pregunta con todo nuestro ser si es que queremos descubrir la respuesta. Entonces podemos pasar a preguntarnos si los seres humanos pueden alguna vez cambiar radical y fundamentalmente, de manera que sean capaces de mirar el mundo en forma nueva, con ojos diferentes, con un corazón diferente, no más llenos de odio, de antagonismo, de prejuicios raciales, sino con una mente que sea muy clara, que tenga tremenda energía.

Al ver todo esto: las guerras, las divisiones absurdas que las religiones han ocasionado, la separación entre el individuo y la comunidad, la familia en oposición al resto del mundo, cada ser humano aferrado a algún ideal peculiar, dividiéndose a sí mismo en “yo”, “tú”, “nosotros” y “ellos”; al ver todo eso objetiva y psicológicamente, nos queda solo una pregunta, un problema fundamental: si la mente humana, que está tan excesivamente condicionada, puede cambiar. No en alguna futura encarnación o al
final de la vida, sino cambiar radicalmente ahora, de modo que se convierta en una mente nueva, fresca, joven, inocente, aliviada de su carga, para que así sepamos lo que significa amar y vivir en paz. Creo
que éste es el único problema. Cuando sea resuelto, todo otro problema económico o social, todas esas cosas que nos conducen a la guerra terminarán y habrá una estructura social diferente.

De modo que nuestra pregunta es si la mente, el cerebro y el corazón pueden vivir como si fuera por vez primera, incontaminados, frescos, inocentes, sabiendo lo que significa vivir en felicidad y en éxtasis,
con profundo amor. Ustedes conocen el peligro que hay en escuchar cuestiones retóricas. Esta no es una cuestión retórica en absoluto; se trata de nuestra vida. No estamos interesados en palabras o ideas. La
mayoría de nosotros estamos atrapados en palabras, sin jamás comprender profundamente que la palabra nunca es la cosa, que la descripción nunca es la cosa descrita. Y si podemos durante estas pláticas tratar de comprender este hondo problema de cómo la mente humana -que incluye, ya lo vimos, el cerebro, la mente y el corazón- ha sido condicionada a través de los siglos por la propaganda, el miedo y otras influencias entonces podremos preguntar si esa mente puede sufrir una transformación radical, de modo que el hombre sea capaz de vivir pacíficamente en todo el mundo, con gran amor, con gran éxtasis y con la realización de aquello que es inconmensurable.

Este es nuestro problema: si la mente, que está tan recargada de recuerdos y tradiciones, puede hacer surgir dentro de sí misma, sin esfuerzo, lucha o conflicto, la llama que queme los residuos del ayer.
Habiéndonos formulado esta pregunta -que estoy seguro se hace toda persona seria y reflexiva- ¿por dónde empezamos? ¿Comenzamos con lo exterior, con el cambio en el mundo burocrático, en la estructura
social? ¿O comenzaremos con lo interno, esto es, lo psicológico? ¿Vamos a considerar el mundo exterior con todo su conocimiento tecnológico, las maravillas que el hombre ha realizado en el campo científico? ¿Comenzaremos por allí para llevar a cabo una revolución? El hombre ya lo intentó, demasiado. Ha dicho: cuando cambiemos las cosas externas radicalmente, como lo han hecho todas las revoluciones sangrientas de la historia entonces el hombre cambiará y será un ser humano feliz. La revolución comunista y otras revoluciones han dicho: produzcamos orden en lo externo y habrá orden en lo interno. También
han dicho que no importa si no hay orden interno; lo que importa es que tengamos orden en el mundo exterior, un orden ideal; una Utopía en nombre de la cual millones han sido asesinados.

Por lo tanto, comencemos con lo interno, con lo psicológico. Esto no significa que dejemos permanecer como está el presente orden social con toda su confusión y desorden. ¿Pero hay acaso división entre lo
interno y lo externo? ¿O sólo hay un movimiento en el cual existen lo interno y lo externo simplemente como movimiento, y no como dos cosas separadas? Considero muy importante, si hemos de establecer una
comunicación que no sea sólo verbal -el uso del inglés como nuestro idioma común y de palabras que comprendemos todos- que también podamos emplear una clase diferente de comunicación, porque vamos a penetrar muy profunda y seriamente en las cosas. Por lo tanto, debe haber comunicación en lo verbal y más allá de lo verbal. Tiene que haber comunión, lo cual implica que todos estamos profundamente interesados, que atendemos y miramos este problema con afecto y con el empeño de comprenderlo. Es necesario, pues, que además de comunicación verbal, tengamos también una comunión profunda en la cual no haya acuerdo o desacuerdo. El acuerdo y el desacuerdo no deben surgir nunca porque no
estamos tratando con ideas, opiniones, conceptos o ideales, sino que estamos interesados en el problema de la transformación humana. En ello las opiniones -la mía o la de ustedes- carecen de todo valor. Si
dicen que es imposible que cambien los seres humanos, que han sido así por miles de años, ustedes se han bloqueado a sí mismos de antemano y no podrán continuar inquiriendo o explorando. Y si ustedes meramente dicen que es posible, entonces viven en un mundo de posibilidades, y no de realidades.

De manera que uno debe abordar esta cuestión sin decir que es o no es posible cambiar. Tenemos que encararla con una mente fresca, ávida por descubrir, y lo suficientemente joven para examinar y explorar. No sólo tenemos que establecer una comunicación verbal clara, sino que también debe haber comunión entre el que habla y ustedes, un sentimiento de afecto y amistad que sólo existe cuando todos estamos tremendamente interesados en algo. Cuando el esposo y la esposa están profundamente interesados en sus hijos, descartan todas las opiniones, sus gustos y disgustos particulares, porque están preocupados por los niños. En ese interés hay gran afecto; no es una opinión la que controla la acción. Igualmente debe haber ese sentimiento de comunión profunda entre ustedes y el que habla, de manera que todos estemos confrontados al mismo problema con la misma intensidad y al mismo tiempo. Entonces podemos establecer esta comunión, lo único que hace posible una comprensión profunda.

Así, pues, existe este problema de cómo puede la mente, que está tan profundamente condicionada, cambiar de manera radical. Espero que ustedes mismos se planteen este problema, porque a menos que exista una moralidad que no es la moralidad social, a menos que haya una austeridad que no es la austeridad del sacerdote con su dureza y violencia, a menos que haya un profundo orden interno, esta búsqueda de la verdad, de la realidad, de Dios -o cualquiera sea el nombre que gusten darle- no tiene sentido alguno. Quizás aquellos de ustedes que han venido aquí tratando de encontrar a Dios, o en busca de alguna experiencia misteriosa, queden desilusionados, porque a menos que tengan una mente nueva, fresca, y ojos que puedan ver lo que es verdadero, no podrán comprender lo inconmensurable, lo innominado, lo que es.

Si meramente desean experiencias más amplias y profundas mientras llevan una vida falsa, vacía, entonces tendrán experiencias sin valor alguno. Debemos investigar esto juntos; ustedes encontrarán que esta es una cuestión muy compleja porque hay muchas cosas envueltas en ella. Para comprenderla ha de haber libertad y energía; tenemos que tener ambas cosas: gran energía y libertad para observar. Si están atados a una creencia determinada o a una imaginaria utopía particular, es obvio que no son libres para observar.

Existe esta mente compleja, condicionada como católica o protestante, buscando seguridad, y presa en la ambición y la tradición. Para una mente que se ha vuelto superficial -excepto en el campo tecnológico-
el ir a la luna es un logro maravilloso. Pero los que han construido la nave espacial viven sus propias vidas falsas, pequeñas, celosas, llenas de ansiedad y de ambición, y sus mentes están condicionadas. Nos preguntamos si esas mentes pueden estar completamente libres de todo condicionamiento, de manera que les sea posible vivir una vida totalmente distinta. A fin de descubrirlo necesitamos libertad para
observar, no como cristiano, hindú, holandés, alemán o ruso, o cualquier otra cosa. Tiene que haber libertad para observar claramente, lo cual implica que la propia observación es acción. Esa misma observación produce una revolución radical. Para ser capaces de tal observación necesitamos gran energía.

Por lo tanto, vamos a averiguar por qué los seres humanos no tienen la energía, el empuje, la intensidad para cambiar. Tienen cualquier cantidad de energía para disputar, para matarse los unos a los otros, para dividir el mundo e ir a la luna: para estas cosas tienen energía. Pero aparentemente no tienen energía para cambiar ellos mismos de manera radical. Así que nos preguntamos por qué carecemos de esta indispensable energía.

Me gustaría saber cuál es su respuesta cuando se les plantea una cuestión semejante. Dijimos que el hombre tiene suficiente energía para odiar; cuando hay guerra, pelea, y cuando desea escapar de lo que
realmente es, tiene energía para huir mediante las ideas, el entretenimiento, los dioses, la bebida. Cuando desea placer, sexual o de otra clase, persigue esas cosas con gran energía. Tiene inteligencia para sobreponerse a su ambiente, tiene energía para vivir en el fondo del mar o en los cielos, para eso tiene energía vital. Pero aparentemente no tiene energía para cambiar el hábito más pequeño. ¿Por qué? Porque disipa esa energía en el conflicto interno. No estoy tratando de persuadirlos, no hago propaganda, no sustituyo viejas ideas con otras nuevas. Estamos tratando de descubrir, de comprender.

Vean ustedes, nos damos cuenta de que debemos cambiar. Tomemos como ejemplo la violencia y la brutalidad; éstos son hechos. Los seres humanos son brutales y violentos; han construido una sociedad que es violenta a pesar de todo lo que han dicho las religiones sobre el amor al prójimo y a Dios. Todas esas cosas son meras ideas, sin valor alguno, porque el hombre continúa siendo brutal, violento y egoísta; y siendo violento, inventa el opuesto, que es la no violencia. Por favor, examinen esto conmigo.

El hombre está permanentemente tratando de llegar a ser no violento. Y así hay conflicto entre lo que es -la violencia- y lo que debería ser, que es la no violencia. Hay conflictos entre ambas. Esa es la misma esencia del desperdicio de energía. En tanto hay dualidad entre lo que es y lo que debería ser -el hombre tratando de volverse algo distinto, haciendo un esfuerzo por alcanzar lo que “debería ser”- en ese conflicto hay disipación de energía. En tanto hay conflicto entre los opuestos, el hombre no dispone de energía suficiente para cambiar. ¿Por qué debo tener opuesto alguno, como la no violencia, como el ideal? El ideal no es real, no tiene sentido, y sólo conduce a diferentes formas de hipocresía, como el ser violento y pretender no serlo. O si dice usted que es un idealista y que eventualmente llegará a ser pacífico, ese es un gran pretexto, una excusa, porque le tomará muchos años dejar de tener violencia -en verdad puede que ello nunca ocurra. Entretanto sigue siendo hipócrita y violento. De modo que si podemos, no en abstracto sino realmente descartar por completo todos los ideales y sólo tratar con el hecho -que es la violencia- entonces no hay desperdicio de energía. Es muy importante comprender esto, que no es una teoría particular del que habla. Mientras el hombre viva en el corredor de los opuestos, tendrá que desperdiciar energía y, por lo tanto, no podrá cambiar.

Pues bien, de un soplo pueden ustedes barrer con todas las ideologías y todos los opuestos. Investiguen esto, por favor, y compréndanlo; es realmente extraordinario lo que ocurre. Si un hombre que es colérico pretende o trata de no serlo, en ello hay conflicto. Pero si dice: “observaré lo que es la cólera, no trataré de escapar o de racionalizarla”, entonces hay energía para comprender y para terminar con la cólera. Si meramente desarrollamos una idea de que la mente debe estar libre de condicionamiento, continuará la dualidad entre el hecho y “lo que debería ser” y, por lo tanto, habrá disipación de energía. Mientras que si decimos: “averiguaré en qué forma está condicionada la mente”, eso será como ir a un cirujano cuando uno tiene cáncer. El cirujano está interesado en operar y extirpar la enfermedad. Pero si el paciente está pensando en el tiempo maravilloso del cual va a disfrutar posteriormente, o tiene miedo de la operación, ése es un desperdicio de energía.

Estamos interesados únicamente en el hecho de que la mente está condicionada, y no en que la mente “debería ser libre”. Si la mente no está condicionada, es libre. De manera que vamos a investigar, a
examinar muy de cerca, qué es lo que condiciona tanto la mente, cuáles son las influencias que han producido este condicionamiento y por qué lo aceptamos. Ante todo, la tradición juega un papel enorme en la vida. En esa tradición el cerebro se ha desarrollado de manera que pueda tener seguridad física. Uno no puede vivir sin seguridad y esa es la primera y primordial urgencia animal: la de que haya seguridad física; uno debe tener albergue, comida y ropa. Pero la forma psicológica en que utilizamos esa urgencia de seguridad es causa de caos dentro y fuera de uno mismo. La psiquis, que es la propia
estructura del pensamiento, también desea seguridad interna en todas sus relaciones. Entonces el problema comienza. Tiene que haber seguridad física para todos, no sólo para unos pocos, pero esa
seguridad física para todos es negada cuando la seguridad psicológica se busca mediante la nacionalidad, la religión o la familia. Espero que comprendan y que hayamos establecido alguna clase de comunicación entre nosotros.

De manera que está el condicionamiento necesario para la seguridad física, pero cuando existe la búsqueda y demanda de seguridad psicológica, entonces el condicionamiento se vuelve tremendamente
poderoso. Quiere decir que, psicológicamente, queremos seguridad en nuestras relaciones con las ideas, la gente y las cosas; pero ¿existe seguridad alguna en cualquier relación? Es obvio que no. Desear seguridad psicológica es negar la seguridad externa. Si quiero estar psicológicamente seguro como hindú, con todas las tradiciones, supersticiones e ideas, me identifico con la unidad más grande, lo que me brinda gran comodidad. Por eso rindo culto a la bandera, la nación, la tribu y me separo del resto del mundo. Y esa división produce, evidentemente, inseguridad física. Cuando rindo culto a la nación, a las costumbres, a los dogmas religiosos, a las supersticiones, me separo a mí mismo dentro de esas categorías, y es entonces obvio que tengo que negarle seguridad física a todos los demás. La mente
necesita seguridad física, la cual se le niega cuando busca seguridad psicológica. Esto es un hecho, no una opinión; ello es así. Cuando busco seguridad en mi familia, en mi esposa, mis hijos, mi casa, tengo
que estar contra el mundo, tengo que separarme de otras familias y estar contra el resto del mundo.

Uno puede ver muy claramente cómo comienza el condicionamiento, cómo dos mil años de propaganda en el mundo cristiano han hecho que la gente sea devota de esta cultura mientras que la misma clase de cosas
ha estado ocurriendo en el Oriente. De modo que la mente, a través de la propaganda, de la tradición, del deseo de seguridad, comienza a condicionarse… ¿Pero existe alguna seguridad psicológica en la
relación con las ideas, con las personas y con las cosas?

Si la relación significa estar en contacto directo con las cosas, no estamos relacionados si no existe el contacto. Si tengo una idea, una imagen de mi esposa, no estoy en relación con ella. Puedo dormir con ella, pero no estoy en relación, porque mi imagen de ella impide el contacto directo. De igual manera, la imagen que ella tiene de mí, impide su contacto directo conmigo. ¿Existe alguna certeza o seguridad psicológica como la que nuestra mente está siempre buscando? Es obvio, cuando observamos muy de cerca cualquier relación, que no hay certeza en la misma. ¿Qué ocurre en el caso del marido y la mujer o de dos jóvenes que desean establecer una relación sólida? Cuando el esposo o la esposa miran a alguna otra persona, hay temor, celos, ansiedad, ira y odio, no una relación permanente. Sin embargo, la mente necesita todo el tiempo del sentimiento de posesión.

De modo que ése es el factor del condicionamiento, por medio de la propaganda, de los periódicos, las revistas, desde el púlpito; y uno se vuelve tremendamente consciente de lo necesario que es no depender
de influencias externas en absoluto. Entonces descubre uno qué significa no estar influenciado. Escuchen esto, por favor. Cuando ustedes leen un periódico son influenciados consciente o inconscientemente. Lo son cuando leen una novela o un libro cualquiera; hay presión, esfuerzo por clasificar lo leído en alguna categoría. Ese es todo el propósito de la propaganda. Comienza en la
escuela, y luego vamos por la vida repitiendo lo que otros han dicho. Somos, por lo tanto, seres de segunda mano. ¿Cómo puede un ser humano así, de segunda mano, descubrir algo que sea original, que sea
verdadero? Es muy importante comprender qué es el condicionamiento e investigarlo muy profundamente; a medida que lo observan, ustedes tienen la energía para romper con todos esos condicionamientos que
atan la mente.

Quizá deseen ahora hacer preguntas y así entrar en esta cuestión, mas debemos tener en cuenta que es muy fácil formular preguntas, pero que hacer la pregunta correcta es una de las cosas más difíciles. Ello no significa que el que les habla les impida hacer preguntas. Debemos preguntar, dudar de todo lo que otros hayan dicho, de los libros, las religiones, las autoridades ¡dudar de todo! Tenemos que indagar, dudar, ser escépticos. Pero debemos saber también cuándo dejar el escepticismo de lado y formular la pregunta correcta, porque en esa misma pregunta está la respuesta. De manera que si desean preguntar,háganlo, por favor.

Toni Cruz




Las ideas, propuestas y reflexiones expresadas aquí, pertenecen exclusivamente a sus autores y no son necesariamente compartidas por el Robot Pescador.
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Para más información, leer la PROPUESTA A LOS LECTORES: IDEAS PARA CAMBIAR EL MUNDO

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22 comentarios el “IDEAS PARA CAMBIAR EL MUNDO (XVIII)

  1. es dificel canbiar este criminal mundo por el motivo que estos que desean que se produncas guerras aqui hy alla para abarcar hosea cogerlo todo para esta gente que son avaros matan alo grande nada les inporta acavar con medio mundo lo que merece la pena lo cojen a sangre y fuego tienen dinero para formar buenos comandos de terroristas que matan alo grande asta se comen los hygados de las personas beo que todo esto save acuento vivimos engañados hisino los falsos atentadodos los provocan para que acierta hora no pisemos la calle como hasiesta ocurriendo yo vivo en valencia y alas 8 horas de la tarde no se ve ha nadie por las calles que nos preparan estos que quieren acavarcontodo adios mundo malo

  2. MI INTENCIÓN ES ALERTAR

    Adentrándome en los párrafos del Evangelio me encuentro aquel pasaje donde Cristo dice a sus discípulos: “Vosotros no sois del mundo. Si fuerais del mundo, éste os amaría como cosa suya. Pero, no sois del mundo y por eso os odian”.
    Si yo os dijera, con gran insistencia, que vuestra vida va a ser muy larga, que conservaréis a vuestra amada familia, vuestra linda casa, vuestro espléndido coche, que vais a incrementar vuestro dinero en el banco y vais a continuar llenando vuestro estómago cuatro veces al día, entre otras muchas venturas, mi persona os caería muy simpática. Si afirmara, todo convencido, que los problemas de hoy van a resolverse a corto plazo, que los desastres naturales y las guerras que día a día se acrecientan van a tener su final, porque viene una Era de paz y amor, donde toda la Humanidad será feliz y va a ascender a 5ª Dimensión sin sufrimiento alguno como dicen muchos, mis palabras levantarían el alborozo de todos y nadie querría perseguirme de ningún modo. Obtendría el parabien de todos.
    Pero, yo no puedo hacer eso. Sería engañaros y dejaros desprevenidos ante una serie de acontecimientos que desembocarán en el forzoso final de esta Generación, que se ha olvidado con soberbia de Dios y le ha desobedecido cínicamente. Lo único que deseo es alertar al mayor número posible de personas, para que los hechos catastróficos no les cojan de improviso, causándoles un trauma irreparable y para que tengan el máximo tiempo posible para reflexionar y cambiar si es necesario sus conductas equivocadas, en aras de conseguir un adelanto en su evolución espiritual. Porque, la muerte es lo que menos importa: tarde o temprano, todos sabemos que nos tiene que llegar. Lo más importante es conseguir la máxima perfección posible en el terreno espiritual, pues ese es el motivo más importante por el que todos hemos venido a este mundo: para aprender y progresar a nivel interior.
    Nadie escapará de pasar sus pruebas y si no hoy, sí mañana, a cada uno le llegarán, y en un abrir y cerrar de ojos su buena vida se transformará en un cúmulo de amarguras y dolores, del cuerpo y del Espíritu. Se perderán los seres queridos, los bienes materiales e incluso la propia vida física. ¿No creéis que es hora de pensar y rectificar lo que necesite ser rectificado? Poned vuestra mano en vuestro corazón y veréis como él os indica que ya es hora de entregarse por entero a los demás, de hacer una vida humilde y austera, de pedir perdón al Padre Celestial por todos y cada uno de nosotros y de hacer penitencia. Eso podría aún cambiar las cosas.
    He aquí algunos hechos a suceder en los días venideros, entre otros muchos que os impactarán, como la próxima caída de un asteroide en el mar, cerca de Puerto Rico, que provocará un tremendo tsunami:

    1.- El Rey de España será asesinado.
    2.- Un Golpe de Estado Militar acabará con la democracia española.
    3.- Habrá una guerra fulminante entre cristianos, árabes e israelitas.
    4.- La Tercera Guerra Mundial asolará al mundo.
    5.- Un gran Cisma destruirá a la Iglesia Católica con dos Papas enfrentados.
    6.- Habrá una masiva manifestación extraterrestre.
    7.- Tendrá lugar la Segunda Venida de Jesús al frente de las milicias celestiales en naves voladoras.
    8.- Se oscurecerán el Sol y la Luna.
    9.- Habrá una terrible guerra de Occidente contra China.
    10.- Vendrá el planeta Hercólubus, variará el Eje de la Tierra y tendrá lugar la extinción de esta Humanidad.

    Éstos son los dolores de un parto, que luego será venturoso, porque traerá como fruto el nacimiento de una Nueva Era y la renovación con una Nueva Humanidad que vivirá en la Paz, en el Amor, en la Justicia y en la Fraternidad Universal. Esto tendrá lugar cuando los Elegidos, que serán evacuados del planeta durante el alumbramiento, regresen de nuevo a éste y sustituyan al hombre viejo por un nuevo hombre. Esa es la GRAN ESPERANZA.
    Dichosos aquellos que formarán parte, por sus valores positivos, de esos Designados.
    Luchad todos por conseguir ser uno de ellos.
    Con toda fraternidad.
    JOSÉ GARCÍA ÁLVAREZ
    Roquetas de Mar – España

  3. No me quedo claro cual es tu idea para cambiar al mundo, podiras ayduarme a tratar de enteder que estas proponiendo.
    Gracias, espero respuesta.

  4. El hombre por si mismo no puede cambiar el mundo;la razon es consecuencia del defecto que padece: el pecado por rwbelion a su verdadero padre: Dios padre creador de todo.
    Quien unicamente puede, y lo hara en su momento, es nuestro Señor Jesucristo: en su segunda venida derrocara a las potestades del aire y sus lacayos satanistas en la tierra,previa limpieza ( matacia y destruccion ) de toda la herrumbre y podredumbre de esta “suciedad-sociedad” pasajera.
    Muy proximo esta el autoatentado con armas nucleares:la ultima falsa bandera de los globalistas-satanistas-mundialistas.
    Esta ultima y salvaje falsa bandera permitira establecer el nuevo cambio de paradigna: todos a una como fuente ovejuna:New World Order.
    Evidentemente los falsos culpables de esta falsa bandera de autoatentados nucleares ( new york seguro ) seran los enemigos-amigos: 1) el dios griego de la muerte y nombrado en apocalipsis,HADES DAESH. 2) Corea del Norte. 3) Iran, Siria y Rusia

  5. EL FIN DEL MUNDO HA ENPEZADO POR LO MENOS AQUI EN VALENCIA EL MOTIVO LA INUTIL TRACA O POLVORA QUE ENPLEAN EN CUAL EVENTO EL ESCUDO ES TOTAL Y LO MALO VA AVENIR NO TARDANDO MUNCHO POR QUE LA SEQUIA NOS MATARA LUEGO OCURRIRA FENOMENOS FUERTES SE PRESENTARAN TEN BLORES TERREMOTOS INPORTANTES QUE NOS VAN AFASTIDIAR LA VIDA TODOS HACEN ALGO MALO PARA SACIAR SU ABARICIA NADA ACEN PARA CORREJIR ESTE DESASTRE QUE NOS ACECHA DIA A DIA EL ALCANTARILLADO DESPERDE UNA OLOR QUE ENFERMA QUE TENGAMOS ALLUDA DEL TODO PODEROSO QUE ISI LA VAMOS A NECESITAR POR CULPA DE TODA LA CONTAMINACION QUE NOS PROVOCAN SALUDOS

  6. un ser “de segunda mano”, pero la primera mano es las cultura, Al comprender los mecanismos de la cultura vemos la irracionalidad y prisa del establecimiento de valores, El efecto de los instintos es dar la clase de humano, sus peculiaridades reactivas, Entonces la utopia postcultural choca con el mecanismo de la cultura humana, por lo tanto no puede el hombre cambiar de ser cultural, de tener una vision parcializada y prejuiciosa del mundo, sino que en cuanto se desparciializa muere, pierde voluntad de poder,

    • Usted tiene razon lo que Khrisnmurti dacia era que para que el hombre cambiara tenia que morir psicologicamente, tenia que morir su cultura, y su identidad
      Es fasinante leerlo, por lo menos para mi, que bueno que en este blog se hable de este personaje la gente se ah olvidado ya de este tipo de literaturas, es bueno recordar de vez en cuando que existieron personas muy inteligentes y que intentaron cambiar el mundo con su sabiduria.

      Interlocutor: ¿No es un hecho que, al estar intensamente atentos mientras nos hallamos despiertos, podemos tener la experiencia de observar cómo la ira aparece y desaparece dentro de nosotros sin que afecte nuestra conciencia?

      Krishnamurti: ¡Oh, señor! Seamos un poco cautos acerca de esto. El yo consciente, ¿es diferente de la ira? Digamos que estoy celoso. ¿Es el “yo” diferente de los celos? ¿Son esos celos diferentes de la persona que está observando los celos? Yo soy el experimentador, y la cosa que experimento son los celos. ¿Es el experimentador diferente de la experiencia?

      Es muy interesante discutir esto desde el punto de vista de lo que es el aprender. Yo estoy celoso de usted, estoy envidioso de usted y quiero aprenderlo todo al respecto, porque cuando aprendo acerca de todo lo que ello implica, se terminó, no me corroe más. Ahora bien, ¿cómo aprendo? ¿Qué es el aprender? Aparte del aprender un idioma o cómo manejar un automóvil, etcétera, ¿qué es el aprender? ¿Cuándo aprende usted? Aprende cuando no sabe nada. Aprendo un idioma cuando no lo sé. ¿Correcto? ¡Si ya conozco un idioma no puedo aprenderlo! Experimentemos con esto. ¿Estamos aprendiendo ahora, o sea, en el presente activo, o sólo estamos acumulando lo que ya ha sido dicho a fin de guardarlo y después pensar al respecto? ¿Ve la diferencia?

      Hemos estado hablando acerca de los sueños. Quiero aprender acerca de mí mismo, del “mí mismo” que sueña. Ahora bien, ¿lo abordo con el conocimiento que he adquirido leyendo a Jung o a Freud o a los teólogos?

      Interlocutor: Leyendo a Freud uno aprende acerca de Freud.

      Krishnamurti: Así es, señor. Aprendo acerca de Freud, no aprendo acerca de mí. Por lo tanto, cuando aprendo acerca de mí mismo a través de Freud, no me estoy observando a mí, estoy observando la imagen que de mí ha creado Freud. Así que tengo que librarme de Freud. Ahora, por favor, vayamos despacio con esto: cuando me miro a mí mismo estoy aprendiendo acerca de mí. ¿Acumulo el conocimiento acerca de mí y después, con ese conocimiento, observo? Ése es el mismo proceso que mirarme a través de Freud. ¿Entiende? ¿Puedo, pues, aprender acerca de mí mismo pero sin acumulación alguna? Es el único modo de aprender, porque el “mí mismo” está siempre en movimiento, se halla tremendamente activo todo el tiempo; y yo no puedo aprender acerca de esta actividad a través de algo estático, ya sea que se trate del conocimiento que he acumulado acerca de mí o del conocimiento de Freud. Por lo tanto, tengo que estar libre, no sólo de Freud sino también del conocimiento que ayer he adquirido con respecto a mí mismo. Esto es algo muy complicado, no es un mero juego de palabras.

      Interlocutor: Al parecer, usted descarta el conocimiento y aprende sobre los hechos.

      Krishnamurti: Así es. O sea, que cuando uno observa el hecho sin el conocimiento, entonces puede aprender. De lo contrario, uno “sabe”, o piensa que sabe. De este modo el aprender es creativo, es algo nuevo. Todo el tiempo está uno aprendiendo. Tengo, pues, que desechar no sólo a Freud y a Jung, sino también el conocimiento que ayer he adquirido acerca de mí mismo. En primer lugar, ¿es eso posible?

      Interlocutor: Usted incluye el ayer, señor. Y están esos millones de ayeres que hemos olvidado conscientemente pero que siguen en el inconsciente. También de todo eso tenemos que desprendernos, ¿no es así?

      Krishnamurti: Sí. ¿Puede usted desprenderse de eso?

      Interlocutor: Pienso que eso puede desprenderse…

      Krishnamurti: Usted piensa que eso puede… por lo tanto, no lo sabe. Todo lo que puede decir es que no sabe. Ahora bien, vayamos despacio, escuche tranquilamente. Investigue, por favor, el estado de la mente que dice: “No sé”.

      Interlocutor: Está quieta. Está abierta.

      Krishnamurti: ¡No, no! No hagan meras afirmaciones, sólo miren. Hay dos millones de años de herencia, miles y miles de experiencias, impresiones, circunstancias, conocimientos. Todo eso es mi trasfondo y yo quiero aprender al respecto, hacerlo todo accesible y librarme de ello, porque esas cosas están controlando mi presente y moldeando el futuro, y por eso continúo viviendo en una jaula. Me digo, pues: “Esto es terrible. Tengo que librarme de ello”. No sé qué hacer. No lo sé. Entonces me pregunto: ¿Cuál es el estado de mi mente cuando digo que en verdad no sé? Ustedes y yo somos el resultado de dos millones de años de condicionamiento. ¿Correcto? En esos dos millones de años está no solamente la herencia animal, sino el empeño humano por prosperar, por llegar a ser esto o aquello… cientos de cosas. Nosotros somos eso. Y todo eso está operando en el presente y en el futuro. Ésta es la feroz competencia en que he estado viviendo. Miro, pues, esta competencia feroz y me digo: “Tengo que librarme de eso”. Le pregunto a usted al respecto y usted no sabe; le pregunto al Papa, a docenas de personas y no saben. Ellos saben solamente de acuerdo con sus terminologías; o sea, que si usted cree en Jesús, si cree en Dios, piensa que sabe conforme a eso. Así que ahora estoy en condiciones de descubrir cuál es el estado de mi mente cuando digo: “Realmente, no sé”. ¿Dicen ustedes eso alguna vez?

      Interlocutor: Ésa es realmente una experiencia magnífica. Es una experiencia de humildad.

      Krishnamurti: ¡No, no! No es una experiencia en absoluto. Yo no llamo a eso una experiencia. No se trata de una gran experiencia o de una experiencia triste, es un hecho. No puedo decir si es bueno o malo. Es un hecho, como este micrófono. He mirado al norte, al sur, al este y al oeste, arriba y abajo, y realmente no sé. ¿Qué ocurre entonces?

      Interlocutor: Uno sigue buscando un modo de…

      Krishnamurti: Entonces ya no está diciendo: “No sé”.

      Interlocutor: No sé cómo.

      Krishnamurti: Entonces está buscando el “cómo”. Estoy preso en una trampa de dos millones de años. No puedo tener fe en nadie, salvadores, maestros, instructores, sacerdotes, porque todos ellos me han metido en esta trampa y yo soy parte de esta trampa. No sé cómo salir. Cuando digo: “No sé”, ¿quiero decir realmente eso o estoy buscando una salida?

      Interlocutor: Quiero decir que no hay una respuesta en el catálogo.

      Krishnamurti: Eso es todo. Su catálogo no tiene la respuesta y, por lo tanto, usted quiere encontrar otro catálogo que la tenga.

      Interlocutor: Uno sigue tratando de encontrar un modo.

      Krishnamurti: Entonces está de vuelta en la trampa. Señores, hemos dicho: “No sé”. Nuestras mentes están confusas y, desde esa confusión, buscamos a los sacerdotes, a los psicólogos, a los políticos. La confusión crea más confusión. ¿Por qué no decimos: “Muy bien, estoy confuso, no actuaré”? Por supuesto, iré a la oficina, continuaré con las actividades de todos los días pero no actuaré para nada sobre mi confusión psicológica, porque veo que cualquier cosa que haga creará más confusión. Por lo tanto, psicológicamente no me moveré en absoluto. Cualquier movimiento conduce a una trampa. ¿Pueden, pues, no hacer nada psicológicamente respecto de la trampa?

      Por favor, escuchen cuidadosamente. Si uno no hace nada en relación con la trampa, está libre de ella. Es sólo la incesante actividad de hacer algo respecto de la trampa la que los mantiene en ella. Cuando vean que es así, se detendrán, ¿no es cierto? Cesarán toda actividad al respecto. ¿Y qué es lo que eso significa? Significa que están dispuestos a morir psicológicamente. De modo que cuando no saben, y es realmente eso lo que quieren decir, están fuera de la trampa, porque el pasado ha llegado a su fin. Es cuando dicen continuamente: “Miro, pregunto, debo saber”, que el pasado sigue y sigue repitiéndose a sí mismo.

      Interlocutor: Pero cuando uno se queda quieto…

      Krishnamurti: ¡Ah! Eso no es quedarse quieto, es la más intensa de las acciones.

      Interlocutor: Pero cuando uno no sabe nada en absoluto…

      Krishnamurti: Entonces se tiene a sí mismo.

      Interlocutor: Pero eso es muy poco.

      Krishnamurti: No es tan poco. Es lo que ha sido por dos millones de años. Es la cosa más tremendamente compleja y usted tiene que aprender al respecto. O puede aprender sobre eso instantáneamente, o eso continuará por otros dos millones de años. Pero tomemos sólo cincuenta años. En ellos hemos acumulado muchísimo: ha habido dos guerras espantosas con sus matanzas, su brutalidad, sus disputas, sus divisiones, sus insultos… Está todo ahí. Ésa es la trampa. Nosotros somos la trampa y, por lo tanto, ¿es posible estar fuera de ella inmediatamente?

      Interlocutor: ¿En un instante?

      Krishnamurti: Por supuesto que tiene que ser en un instante. Y si usted dice que no puede, entonces se terminó, no hay problema para usted. Y si dice: “Es posible”, eso tampoco significa nada. Pero si dice: “Realmente, no sé qué hacer”, si lo dice sin desesperación, sin amargura, sin ira, entonces en ese estado no hay en absoluto ningún movimiento entonces la puerta se abre.

  7. – Me ha encantado la reflexión, lástima de los trolls comentaristas.

    Este es mi facebook Toni Cruz, por si quieres agregarme y debatir ciertas cosas :

    Juan Carlos Román Alonso

  8. Creo que debemos considerar también la cuestión de la autoridad. Ustedes saben qué es la autoridad, pero ¿saben cómo nace? El gobierno tiene autoridad, ¿no es así? Está la autoridad del estado, de la ley, del policía y del soldado. Sus padres y sus maestros tienen cierta autoridad sobre ustedes, les hacen hacer lo que ellos piensan que deben hacer: irse a dormir a cierta hora, comer la clase apropiada de comida, conocer la clase correcta de personas. Les disciplinan, ¿verdad? ¿Por qué? Dicen que es por el propio bien de ustedes. ¿Lo es? Investigaremos eso. Pero primero tenemos que comprender cómo surge la autoridad. La autoridad es coacción, compulsión, el poder de una persona sobre otra, de los pocos sobre los muchos o de los muchos sobre los pocos.

    Por el hecho de que alguien sea mi padre o mi madre, ¿tiene algún derecho sobre mí? ¿Qué derecho tiene cualquiera de tratar a otro como basura? ¿Qué piensan ustedes que da origen a la autoridad?

    Obviamente, en primer lugar está el deseo que cada uno de nosotros tiene de encontrar un modo seguro de comportamiento: queremos que se nos diga lo que debemos hacer. Estando confundidos, preocupados y no sabiendo qué hacer, acudimos a un sacerdote, a un maestro, a un padre o a alguna otra persona buscando una salida para nuestra confusión. A causa de que pensamos que él sabe mejor que nosotros lo que hay que hacer, vamos a ver al gurú o a algún otro hombre ilustrado y le pedimos que nos diga cómo debemos actuar. Por lo tanto, es nuestro deseo de encontrar un estilo particular de la vida, una forma de conducta, lo que da origen a la autoridad, ¿no es así?

    Digamos, por ejemplo, que voy a ver a un gurú. Acudo a él porque pienso que es un gran hombre que conoce la verdad, que conoce a Dios y que, por lo tanto, puede darme paz. No sé nada acerca de todo esto por mí mismo, de modo que acudo a él, me prosterno, le ofrezco flores, le entrego mi devoción. Deseo ser consolado, que me digan lo que tengo que hacer y, de ese modo, creo una autoridad. Esa autoridad no tiene una existencia real fuera de mí.

    Mientras son ustedes jóvenes, el maestro puede señalarles aquello que no conocen. Pero si es de verdad inteligente, les ayudará a que crezcan para ser también inteligentes, les ayudará a que comprendan la confusión en que viven a fin de que no busquen la autoridad, ni la de él ni la de ningún otro.

    Existe la autoridad externa del estado, de la ley, del policía. Somos nosotros los que creamos exteriormente esta autoridad, porque tenemos propiedades que proteger. La propiedad es nuestra y no queremos que ningún otro la tenga, y así creamos un gobierno para que proteja lo que poseemos. El gobierno se convierte en nuestra autoridad; es nuestra invención, para que nos proteja, para que proteja nuestro estilo de vida, nuestro sistema de pensamiento. Gradualmente, a través de siglos, hemos establecido un sistema de leyes, de autoridad: el estado, el gobierno, la policía, el ejército, para que “me” proteja y proteja lo “mío”.

    También está la autoridad del ideal, que no es externa sino interna. Cuando decimos: “debo ser bueno, no debo ser envidioso, debo sentirme fraternal con todos”, creamos en nuestra mente la autoridad de un ideal, ¿no es así? Supongamos que soy intrigante, estúpido, cruel, que lo quiero todo para mí, que deseo el poder. Ése es el hecho, es lo que realmente soy. Pero pienso que debo ser fraternal porque así lo han dicho las personas religiosas, y también porque es conveniente, provechoso decir eso; en consecuencia, creo el ideal de la fraternidad. No soy fraternal, pero por diversas razones deseo serio; de ese modo, el ideal se convierte en mi autoridad.

    Entonces, a fin de vivir conforme a ese ideal, me impongo una disciplina. Me siento muy envidioso de usted porque tiene un abrigo mejor o un sari más bonito o más títulos; por consiguiente, digo: “no debo tener sentimientos de envidia, debo ser fraternal”. El ideal se ha vuelto mi autoridad y trato de vivir conforme a ese ideal. ¿Qué sucede entonces? Que vida se convierte en una batalla constante entre lo que soy y lo que debería ser. Me disciplino, y el estado también me disciplina; ya sea comunista, socialista o capitalista, el estado tiene ideas acerca de cómo debo comportarme. Si vivo en un estado así y hago algo contrario a la ideología oficial, soy reprimido por el estado, o sea, por los pocos que controlan el estado.

    Existen en nosotros dos partes: la parte consciente y la parte inconsciente. ¿Comprenden lo que eso significa? Supongan que estoy paseando por el camino y hablo con un amigo. Mi mente consciente está ocupada con nuestra conversación, pero hay otra parte de mí que está absorbiendo inconscientemente innumerables impresiones: los árboles, las hojas, los pájaros, la luz del sol sobre el agua. Este impacto de lo externo sobre lo inconsciente ocurre todo el tiempo, aunque nuestra mente consciente esté ocupada. Y lo que absorbe el inconsciente es mucho más importante que lo que absorbe la mente consciente. Ésta puede absorber comparativamente poco. Ustedes absorben conscientemente, por ejemplo, lo que se les enseña en la escuela, y eso no es realmente mucho. Pero la mente inconsciente está absorbiendo de manera constante las acciones recíprocas entre ustedes y el maestro, entre ustedes y sus amigos; todo esto ocurre subterráneamente e importa mucho más que la mera absorción de hechos en la superficie. De manera similar, durante estas charlas de cada mañana, la mente inconsciente está absorbiendo constantemente lo que se dice, y más tarde, durante el día o durante la semana, de pronto lo recordarán. Esto tendrá un efecto mayor sobre ustedes que lo que escuchan conscientemente.

    Volvamos atrás: nosotros creamos la autoridad, la autoridad del estado, de la policía, la autoridad del ideal, la autoridad de la tradición. Quiero hacer algo, pero mi padre dice: “No lo hagas”. Tengo que obedecerle, de lo contrario se enojará y dependo de él para alimentarme. Él me controla mediante el temor, ¿no es así? Por lo tanto, se convierte en mi autoridad. De igual modo, estamos controlados por la tradición: “debes hacer eso y no aquello, debes vestir tu sari de cierta manera, no debes mirar a los muchachos, o a las chicas…” La tradición les dice lo que deben hacer; y la tradición, después de todo, es conocimiento, ¿verdad? Están los libros que les dicen lo que hay que hacer, sus padres les dicen lo que hay que hacer, la sociedad y la religión les dicen lo que hay que hacer. ¿Y a ustedes qué les ocurre? Quedan aplastados, abatidos. Jamás piensan, jamás actúan y viven vitalmente, porque todas estas cosas les atemorizan. Dicen que tienen que obedecer, de otro modo estarán indefensos. ¿Qué significa esto? Significa que han creado la autoridad, a causa de que están buscando un modo seguro de conducirse, una manera segura de vivir. La persecución misma de la seguridad crea autoridad, y así es como nos volvemos meros esclavos, dientes en las ruedas de una maquinaria, viviendo sin ninguna capacidad para pensar, para crear.

    No sé si ustedes pintan. Si lo hacen, generalmente el maestro de arte les dice cómo pintar. Ven un árbol y lo copian. Pero pintar es ver el árbol y expresar sobre la tela o en el papel lo que sienten respecto de ese árbol, lo que significa: el movimiento de las hojas con el susurro del viento que pasa entre ellas. Para hacer eso, para captar el movimiento de la luz y de las sombras, tienen que ser muy sensibles. ¿Y cómo pueden ser muy sensibles a cualquier cosa si tienen miedo y están todo el tiempo diciendo: “debo hacer esto, debo hacer aquello, de lo contrario, qué pensará la gente?”. Toda sensibilidad a lo bello es paulatinamente destruida por la autoridad.

    Surge, entonces, el problema de si una escuela de esta clase debe disciplinarles. Vean las dificultades que los maestros, si son verdaderos maestros, tienen que afrontar. Alguno de ustedes es una chica o un chico desobediente; si yo soy un maestro, ¿debo imponerle una disciplina? Si lo hago, ¿qué ocurre? Siendo más grande, teniendo más autoridad y todo eso, y porque me pagan para hacer ciertas cosas, le obligo a obedecer. Al hacerlo, ¿no estoy mutilando su mente? ¿No estoy comenzando a destruir su inteligencia? Si le fuerzo para que haga las cosas porque pienso que eso es lo correcto, ¿no le vuelvo estúpido? Y a ustedes les gusta ser disciplinados, que les fuercen para que hagan las cosas, aun cuando exteriormente puedan objetarle. Eso les da una sensación de seguridad. Si no les forzaran, piensan que estarían realmente mal, que harían cosas incorrectas; por lo tanto, dicen: “por favor, disciplíneme, ayúdeme a comportarme correctamente”.

    Entonces, ¿debo disciplinarles o más bien ayudarles a que comprendan por qué son desobedientes, por qué hacen esto o aquello? Esto significa, sin duda, que como maestro o padre no debo tener sentido alguno de autoridad. Debo ayudarles realmente a que comprendan sus dificultades, por qué son malos, por qué huyen; debo desear que se comprendan a sí mismos. Si les fuerzo no les ayudo. Si como maestro quiero ayudarles de verdad a que se comprendan a sí mismos, eso significa que sólo puedo ocuparme de unos pocos niños o niñas. No puedo tener cincuenta estudiantes en mi clase. Sólo he de tener unos pocos, de modo que pueda prestar atención individual a cada uno de ellos. Entonces, no crearé la autoridad que les obligue a hacer algo que probablemente harían por su propia cuenta una vez que se comprendieran a sí mismos.

    Espero, pues, que vean cómo la autoridad destruye la inteligencia. Después de todo, la inteligencia puede advenir sólo cuando hay libertad, libertad para pensar, para sentir, para observar, para investigar. Pero si les fuerzo, les hago tan tonitos como yo lo soy; y esto es lo que por lo general ocurre en una escuela. El maestro enseña lo que sabe él y no saben ustedes. ¿Pero qué es lo que el maestro sabe? Un poquito más de matemáticas o geografía. Él no ha resuelto ninguno de los problemas vitales, no ha investigado las cosas enormemente importantes de la vida, ¡y truena como Júpiter o como un sargento mayor!

    Por lo tanto, en una escuela de esta clase es esencial que, en vez de ser meramente disciplinados para que hagan lo que se les dice, se les ayude a comprender, a ser inteligentes y libres, porque entonces serán capaces de afrontar sin temor todas las dificultades de la vida. Esto requiere un maestro competente, un maestro que se interese realmente por ustedes, que no está preocupado por el dinero, por su esposa y sus hijos; y es responsabilidad tanto de los estudiantes como de los maestros crear un estado de cosas semejante. No se limiten a obedecer, descubran cómo resolver un problema por sí mismos. No digan: “hago esto porque mi padre quiere que lo haga”. Descubran más bien por qué quiere él que lo hagan, por qué piensa él que una cosa es buena y alguna otra es mala. Háganle preguntas, de modo tal que no sólo despierten la propia inteligencia, sino que también le ayuden a él a ser inteligente.

    ¿Pero qué es lo que suele ocurrir cuando comienzan a hacerle preguntas a su padre? Él les castiga, ¿no es así? Está preocupado por su trabajo y no tiene la paciencia, el amor para sentarse y conversar con ustedes sobre las enormes dificultades de la existencia, de ganarse la vida, de tener una esposa o un marido. No quiere tomarse tiempo para examinar todo esto, de modo que les aparta o les manda a la escuela. Y en esto, el maestro es igual que el padre de ustedes, igual que cualquier otra persona. Pero es responsabilidad de los maestros, de los padres y de todos ustedes, los estudiantes, contribuir al despertar de la inteligencia.

    ¿De qué modo puede uno ser inteligente?

    ¿Qué implica esta pregunta? Quieres un método por el cual ser inteligente, lo cual implica que sabes lo que es la inteligencia. Cuando vas a algún lugar, ya sabes cuál es tu destino y sólo tienes que averiguar el modo de llegar más allá. De igual manera, piensas que sabes lo que es la inteligencia y deseas un método por el cual puedas ser inteligente. La inteligencia es el cuestionamiento del método. El temor destruye la inteligencia, ¿no es así? El temor te impide examinar, cuestionar, inquirir; te impide descubrir lo verdadero. Quizá llegues a ser inteligente cuando ya no sientas temor. Tienes que investigar todo el problema del temor y estar libre del temor; entonces existe la posibilidad de que seas inteligente. Pero si preguntas: “¿de qué modo puedo ser inteligente?”, estás cultivando meramente un método y así te vuelves tonto.

    Todos sabemos que vamos a morir ¿Por qué le tenemos miedo a la muerte?

    ¿Por qué le temes a la muerte? Tal vez sea porque no sabes cómo vivir. Si supieras cómo vivir plenamente, ¿le tendrías miedo a la muerte? Si amaras los árboles, la puesta del sol, si amaras a los pájaros, la hoja que cae, si tuvieras conciencia de los hombres y mujeres que lloran, de la gente pobre, si realmente sintieras amor en tu corazón, ¿estarías temeroso de la muerte? ¿Lo estarías? No te dejes persuadir por mí. Considerémoslo juntos. Ustedes no viven con alegría, no son dichosos, no son vitalmente sensibles a las cosas; por eso preguntan qué va a pasar cuando mueran. Para ustedes la vida es dolor, por eso están mucho más interesados en la muerte. Sienten que tal vez habrá felicidad después de la muerte. Pero ése es un problema tremendo y ustedes no saben cómo investigarlo. Después de todo, en el fondo de esto está el temor: temor de morir, temor de vivir, temor de sufrir. Si no pueden comprender qué es lo que causa el temor y se libran de él, entonces no tiene mucha importancia si están viviendo o si están muertos.

    ¿Como podemos vivir dichosamente?

    Cuando estás viviendo dichosamente, ¿lo sabes? Sabes cuando estás sufriendo, cuando tienes un dolor físico. Cuando alguien te golpea o se enoja contigo, sabes que sufres. Pero cuando eres dichoso, ¿lo sabes? ¿Tienes conciencia de tu cuerpo cuando está sano? Ciertamente, la felicidad es un estado del cual somos inconscientes, del cual no nos percatamos. En el momento en que nos damos cuenta de que somos felices, dejamos de ser felices, ¿no es así? Pero casi todos ustedes sufren; siendo conscientes de eso, desean escapar del sufrimiento hacia lo que llaman felicidad. Quieren ser conscientemente felices; y en el momento en que son conscientemente felices, la felicidad se ha ido. ¿Puedes decir alguna vez que eres dichoso? Es solamente después, un instante o una semana después cuando dices: ” ¡qué feliz fui, qué dichoso he sido!”. En el instante real eres inconsciente de la felicidad, y ésa es su belleza.

    • Asi es lo curioso es que nadien lo noto, ni si quiera el blogero…. supongo que un tal Toni Cruz se lo paso o eso quiero pensar
      Ya que hay tantos charlatanes que an robado sus ideas para venderlas como el tal eckhart tolle ese caharlatan al igual que otros muchos oradores de la paz y asta de sectas y asta documentales an robado y utilizado su sabiduria y la an vendido
      Para mi Khrisnmurti…. Fue el mejor filosofo y pensador de la historia que no muchos conecen
      Llamado erronamiente guru de gurus y psicolo de los psicologos jaja anque el en en realidad nunca quizo tener seguidores ni educador ni tener disipulos ni nada el sabia lo que asia la autoridad y dejo una buene ensenasa

  9. Interlocutor: He estado escuchándolo por algunos años pero no he experimentado ningún cambio.

    Krishnamurti: “He estado asistiendo por algunos años a sus pláticas para escucharlo, pero en mí no se ha producido ningún cambio”. Entonces ya no me escuche más.

    Ahora mire, señor, si usted escucha a alguien durante años y ve por sí mismo la belleza de lo que se dice, entonces no quiere escuchar más, entonces ello abre puertas para usted y le permite ver lo que jamás había visto antes. Pero si no ocurre así, ¿qué es, entonces, lo que está mal? ¿Qué está mal con la persona que dice estas cosas, o qué está mal con quien las escucha? ¿Por qué el hombre o la mujer que han estado escuchando por muchos años a quien les habla, no han cambiado? En ello hay una gran pena, ¿no es así?

    Usted ve una flor, una bella flor a la orilla del camino, le echa una mirada y pasa de largo. No se detiene a mirar, no ve la perfección, la quieta dignidad, la belleza de esa flor. Pasa de largo. ¿Qué es lo que está mal? ¿Es que no es usted serio? ¿Es que no le importa? ¿Es que tiene tantos problemas que se halla preso en ellos sin el tiempo ni el ocio necesario para detenerse, y ésa es la razón de que nunca mire esa flor? ¿O lo que dice quien le habla no tiene ningún valor en sí mismo ‑no lo que usted piensa sobre ello, sino que en sí mismo carece de valor-? ¿No tiene valor? Para determinar si lo tiene o no, es preciso que investigue lo que él dice. Y para investigar, debe usted tener la capacidad de escuchar, de mirar, tiene que dedicar su tiempo a ello. ¿Es eso, pues, responsabilidad suya o es la responsabilidad de quien le habla? Es nuestra responsabilidad mutua, ¿no es así? Ambos tenemos que mirar. Uno puede señalar, pero usted tiene que mirar, tiene que penetrar en ello, tiene que aprender. Y si su mente carece de diligencia y es negligente, si no es observadora y sumamente sensible, eso es responsabilidad suya. Implica que usted tiene que cambiar su modo de vida; todo ha de ser cambiado para aprender una manera de vivir que sea por completo diferente. Y eso exige energía, uno no puede ser perezoso, indolente.

    Por lo tanto, puesto que es nuestra responsabilidad mutua ‑puede que más suya que mía-, tal vez, señor, usted no ha dedicado su vida a ello. Estamos hablando de la vida, no de ideas, no de teorías o prácticas, ni siquiera de técnicas, sino de mirar y cuidar la totalidad de esta vida, que es su vida. Y eso implica no desperdiciar su vida. Usted tiene un tiempo muy corto para vivir, quizá diez años, quizá cincuenta, pero no los desperdicie. Mírelo todo, dedique su vida a comprenderlo.

  10. Interlocutor: ¿Cómo puede uno conciliar las exigencias de la sociedad con una vida de libertad total?

    Krishnamurti: ¿Cuáles son las exigencias de la sociedad? Dígamelo, por favor. ¿Que vaya usted a la oficina de nueve a cinco, o a la fábrica, que acuda a un club nocturno para excitarse después de todo el fastidio del trabajo diario, que se tome dos o tres semanas de vacaciones en la soleada España o en Italia? ¿Cuáles son las exigencias de la sociedad? Que deba usted ganarse la subsistencia, que deba vivir en esa región particular del país durante toda su vida, ejerciendo como abogado, médico o dirigente sindical en la fábrica, etcétera. ¿De acuerdo? Por lo tanto, uno tiene que preguntarse: ¿Qué es esta sociedad que exige tanto y que ha creado este lamentable estado de cosas? ¿Quién es el responsable de esto? ¿La iglesia, el templo, la mezquita y todo el circo que tiene lugar dentro de ellos? ¿Quién es el responsable de todo esto? ¿Acaso la sociedad es diferente de nosotros? ¿O somos nosotros los que hemos creado la sociedad, cada uno de nosotros mediante nuestra ambición, nuestra codicia, nuestra envidia, nuestra violencia, nuestra corrupción, nuestro miedo, deseando nuestra propia seguridad en la comunidad, en la nación? ¿Entiende? Hemos creado esta sociedad y después culpamos a la sociedad por lo que nos exige. En consecuencia, usted pregunta: ¿Puedo vivir en libertad absoluta o, más bien, puedo conciliar a la sociedad conmigo mismo y con mi búsqueda de libertad? ¡Es una pregunta tan absurda! Lo siento, no quiero ser descortés con el interlocutor. Es absurda porque usted es la sociedad. ¿Vemos eso realmente, no como una idea, no como un concepto o como algo que tenemos que aceptar? Somos nosotros, cada uno de nosotros, los que sobre esta tierra hemos creado los últimos cuarenta mil años o más, la sociedad en que vivimos, con la estupidez de las religiones, la estupidez de las naciones armándose constantemente. ¡Por el amor de Dios!, hemos creado eso porque insistimos en ser norteamericanos, franceses, rusos, etcétera, porque insistimos en llamarnos católicos, protestantes, hindúes, budistas o musulmanes y esto nos da una sensación de seguridad. Pero son estas mismas divisiones las que obstaculizan la búsqueda de seguridad. ¡Es tan evidente!

    No hay, pues, conciliación posible entre la sociedad con sus exigencias y sus propios requerimientos de libertad. Esos requerimientos provienen de nuestra propia violencia, de nuestro propio limitado y feo egocentrismo. Una de las cosas más complejas es descubrir por nosotros mismos dónde radica esa condición egocéntrica, dónde se oculta muy, muy sutilmente nuestro ego. Puede ocultarse políticamente “haciendo el bien por el país”. Puede ocultarse más bellamente en el mundo religioso: “Yo creo en Dios, yo sirvo a Dios”; o en la ayuda social (y no es que yo esté contra la ayuda social, no salten a esa conclusión, pero puede ocultarse ahí). Se requiere un cerebro muy atento, no analítico sino observador, para ver dónde se ocultan las sutilezas del ego, del egoísmo. Entonces, cuando no hay ego, la sociedad no existe y usted no tiene que adaptarse a ella. Es sólo el cerebro que no advierte esto, el cerebro inatento, el que dice: “¿Cómo he de responder a la sociedad cuando estoy trabajando por la libertad?” ¿Comprende?

    Si se me permite señalarlo, nosotros necesitamos reeducarnos no mediante la escuela, o la universidad (que también condicionan el cerebro), no mediante el trabajo en la oficina o en la fábrica. Necesitamos reeducarnos a nosotros mismos estando sensiblemente atentos, viendo cómo nos hallamos presos en las palabras. ¿Podemos hacer esto?

    Si no podemos hacerlo, vamos a tener guerras perpetuas, perpetuo llanto, siempre habrá conflicto, desdicha y todo lo que eso implica. Quien les habla no es pesimista ni optimista, éstos son los hechos. Cuando uno vive con los hechos como son, no con datos producidos por la computadora, cuando los observa vigilando su propia actividad, sus propias búsquedas egoístas, de ello florece entonces una libertad maravillosa con toda su gran fuerza y belleza.

    • Me lei todo y esta en partcular esta es muy buena, me senti un idiota ya que tenia la misma idea de como vivir libres en esta sociedad de mierda, creia que todo era culpa de los illuminatis. Gracias por publicarlo me senti por primera vez libre pero desilucionado ya que todo lo que pensaba se derrumbo y me pase mucho tiempo hablando y defendiendo mi ideal ahora ya se que fue muy tonto

  11. No nos ensennaron el funcionamiento del sistema Filosofico-Economico-Legal, basado en principios de Astroteologia, y la propia maldad de una organizacion sanginaria y malvada que controla el mundo…

    https://educacionlibreysoberana.wordpress.com/2015/03/23/la-sanguinaria-mafia-jazara-que-domina-el-mundo-kazharian-mafia-dominates-the-world/
    http://elespiadigital.com/index.php/tribuna-libre/12936-como-nos-lavan-el-cerebro
    https://educacionlibreysoberana.wordpress.com/2016/04/28/el-sistema-de-carteles-de-la-mafia-jazara/

    Si nuestro pais fuese como China o Iran donde los oficiales publicos corruptos y banqueros tienen sentencia de muerte, no estariamos oyendo en el Telediario las miles de gilipolleces que los Mass-Mierda, la CEOE, los grandes sindicatos, los partidos politicos, el IBEX 35, etc… estan diciendo cada dia, porque si se pasan 1 pueblo y medio, pueden dar sus huesos en la carcel, o en el cielo (o mejor dicho, el infierno).

    Pero un pueblo sin valores, y sin energia, es como un dia sin pan, aunque tenemos pan y circo.

    Nada mas, para cambiar el mundo, trae justicia, en paises justos, la gente funciona feliz, no hay mas que ver los cambios que hubo en la Alemania Nacional Socialista, principalmente mejoras sociales, estructurales, cientificas, etc…

    Y por supuesto eliminar el sistema politico de la democracia (dictadura de la mayoria) por otro, tipo Republica (la justicia, la Res=cosa, publica=de todos, esto es la ley o la justicia) que era el sistema politico Americano antes de 1865… y que se implanten juicios con jurado donde los jurados tienen mas poder que los propios jueces… tambien en EEUU, pero eso apenas se muestra, para no dar buenas ideas…
    Para todo lo demas, Mastercard, o Visa, o American Express…

  12. MI idea es que haya un gobierno mundial – la mayoria tienen miedo y se resisten al NWO pero asi con la famosa soberania estamos peor, los dictadores y tiranos pueden estar roban do a todos los pueblos y nadie en el mundo se puede meter por la “soberanía”. UN gob mundial con un consejo de unos 25 representantes de diferentes paìses, podria tomar decisiones como derrocar a un tirano o a los gobernantes que roban a manos llenas ( los Panama Papers son solo la punta del iceberg) porque los pueblos no pueden hacer nada ya que los gobernantes tienne a los ejercitos y policia a sus ordenes. EL gobierno mundial haria justicia en todos los paises segunb lo decidiera en Consejo General (como un juez imparcial). Seria como la ONU pero con màs poder, ejercito mundial a sus ordenes y estaria por encima de las leyes de cada paìs. La ONU no sirve para nada porque no tiene poder, este organismo si lo tendria, y los gobiernos tendrian que firmar su aceptaciòn al formarlo, Lois votos serian igual para los 25 del Consejo valdria lo mismo el voto de uno de N Zelandia que uno de China o de USA o Rusia. Piensenlo, es lo mas conveniente o si no, entonces que sigan las cosas igual con los gobiernos de cada pais robando y los pueblos en la miseria. Asi nunca mejoraran las cosas hay Presidentes que se ponen asi mismos un sueldo de 100 mil dolares mensuales y le dan privilegios a su burocracia, eso debe terminar. Cada Presidente no debe ganar mas de 12 veces mas que el sueldo minimo de su pais, y sus MInistros un poco menos. ¿O uds creen que un Presidente vale mas que 12 campesinos? el Presidente NO produce nada, solo discursos bobos y optimistas ( y causa muchos gastos por sus viajes y lujos) , los campesinos por lo menos producen comida para muchas personas.

    • Perdona, Karlos, que soberania? dudo mucho que sepas que signinfica dicha palabra, de forma etimologica, ni de ninguna forma.
      A que gobierno te refieres? el gobierno ni el estado existen, salvo en tu mente, tienes pruebas de que existan? muestralas, si el hablar de cosas que no existen ni se saben definir estuviese penado con carcel, el trafico de internet se reduciria en un 90%, y la prensa de papel desapareceria, y las cafeterias y bares espanoles serian un remanso de paz solo superado por una noche de luna llena en los bosques de Teruel.
      Hay que joderse para no caerse… macho aprende a ser y pensar de forma libremente, que para ser esclavo ya lo has sido hasta ahora, si es que valoras el ser libre.
      Por otro lado los que trabajan para el Estado, lo hacen de forma voluntaria, y podria afirmar que la mayoria basan sus labores en parasitar al resto de espanoles.
      Tal cual, especialmente los del Mundo Psico-legal.

      • Puedes consultar en cualquier diccionario lo que es soberanía si no sabes. Casi todo el planeta sabe lo que es la soberanía. ¿Por qué no puede Rusia ir a España y arrestar a a un político Español? Te puedo mandar muchos artículos sobre la soberanía, pero si crees que existe, no puedes entender lo que crees que no existe. Te contradices tu solo en lo que escribes, primero dices que ni gobierno ni Estado existen, y 5 renglones despuès escribes que “los que trabajan para el Estado lo hacen en forma voluntaria”, ¿Trabajan voluntariamente para algo que según tu no existe? Solamente teclea en tu browser “Estado italiano” o “francès o alemán o judìo etc y vas a poder leer mucho de lo que dices que no existe. Saludos

        • Hola Karlos, sin problema.
          En lo referente a sobernia te lo digo porque cada uno entiende lo que quiere, y eso es propio para generar confusion, las civilizaciones avanzadas tienen que alcanzar compromisos, especialmente empezando con las definiciones de las palabras. Cada diccionario puede tener definiciones distintas, dependiendo de cuando fueron escritos, y que diccionarios son (etimologico, de la lengua, legal, etc…) y las definiciones son distintas. Para mi soberania seria: pertenecer a encima, o sea, ejercer la superioridad nacional (segun dicc. etimologico).
          En el diccionario de la lengua, tiene otras acepciones… que no se pueden tener las 3 a la vez, http://dle.rae.es/?id=Y4JqQ2c, ni creo que te refieras a las 3 a la vez, etc… por eso lo digo.
          El estado no existe en si, es solo un concepto, si tu has conseguido hablar con el, por favor, dame su email o numero de telefono para poder hacerlo, tengo muchas ganas. segun lo que tengo entendido, y definicion legal, Estado=persona moral=persona legal=ficcion legal, una ficcion es algo que no existe, y si es legal, es que solo existe en un papel, y un papel no se mueve, ni hace nada… El gobierno, viene del ingles Government; Govern=ordenar, controlar, ment=mente, o sea, es un control mental total. El Gobierno es un grupo de personas que dirigen un estado, como el estado no existe, blanco y en pintura… 30 millones de personas pueden afirmar que la nieve es negra, un juez sancionarlo y un notario certificarlo, y encima 500 millones de busquedas de un buscador de internet, apoyarlo, y la nieve seguir siendo blanca. A esto se le llama democracia, y/o verdad legal u oficial. Pero no existe.

  13. saben como se cambia el mundo?
    dejándose de tanto bla bla bla !!

    pongamos a tipos como Elon Musk a cargo de todo y que todos los dinosaurios patéticos y charlatanes baratos salgan de los estamentos de poder directo a sus casas o a la carcel.

    La gente que tiene una visión de mundo diferente y mejor es la que tiene que liderar, los líderes y el sistema de liderazgo actual son absolutamente obsoletos y contraproducentes.

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